Hoy comienza la última temporada de Perdidos
Hacia tiempo que una canción lograba sacar de mi lo que esta pequeña maravilla ha conseguido. Poco más de un minuto, no hace falta más:
Drive to Bohemia – Elliot Goldenthal
Pertenece a la banda sonora de la película Enemigos públicos. A partir de la primera pausa el tema que suena es otro “JD dies”, creo que está bien incluirlo ya que contiene extractos del primero y porque no los hago al uno sin el otro.
A pesar de los sentimientos que me provoca este tema no puedo dejar de autoflagelarme escuchándolo y recordándolo.
…y el “grandísimo esfuerzo” que realizan los Marines yankis allí:
Visto en: Mi MESA COJEA
Sin quererlo esto se va haciendo grande y en el periódico ABC, en la edición del 2 de Enero de 2010, han dedicado un artículo completo a Pompeia:
Cómo evitar los atascos
¿Cómo conseguir desde casa información del tráfico de la ciudad en tiempo real y la ruta más corta a seguir para llegar al destino? La investigación universitaria sevillana continúa dando sus frutos. Esta vez en forma de herramienta informática que facilita los desplazamientos en vehículo en una ciudad cuya circulación en horas punta se torna bastante complicada.Actualización 11-01-2010: Ver edición en papel
Hay momentos en los que cualquiera de nosotros nos planteamos preguntas. Preguntas que nos hacemos a nosotros mismos en realidad.
-Algunas de estas preguntas pueden responderse con un “si, pero…” o bien un “no, pero…”.
Sea cual sea la respuesta que se elija de esas dos, la respuesta verdadera, la que entendemos y sabemos que es verdad, es un Si.
-Si la respuestas es un “si”, eso desencadenará en una serie de acontecimientos y sentimientos los cuales ya conocemos… o no. Si la respuesta es un “no”, seguiremos planteándonos la pregunta durante mucho tiempo, con lo cual la última respuesta válida seguirá siendo un “si”.

Esta mañana he sido entrevistado en el programa Sevilla en la Onda, de Onda Cero, para hablar sobre Pompeia. Os dejo con la entrevista:
Ha sido una sorpresa y un placer realizarla. Poco a poco se va dando a conocer el proyecto de investigación, desde luego no para de darnos alegrías a mi compañero y a mi.
Estaba un poco nervioso y se ha notado en algunos momentos xD
Este viernes fue presentada en el Congreso MORE 2009, Pompeia. Dicha aplicación surgió como proyecto de final de carrera y poco a poco hemos ido consiguiendo darla a conocer y que se exponga en congresos de investigación.
Pompeia is a web application developed using PHP, AJAX and Google Maps API that, taking into account the data offered by the Traffic Control Center in Seville (trajano.com), shows the information on traffic conditions in the city of Seville in real time and the shortest route to follow from one point to another in the capital.
The user of the application can define a path from one point to another in the city pointing out the origin and destination. Pompeia calculates the optimal route and estimated time of arrival, depending on the level of traffic that currently exists on the calculated route. To estimate the mean time, the state has been categorized in several traffic levels ranging from zero to maximum congestion. The application have implemented an algorithm that efficiently evaluate numerous alternative routes. Finally, the application allows the user to accept the proposed route or introducing alternatives to it.
Como bien decía en el primer post que la mencioné:
El camino de Pompeia no termina aquí…
Continuará…
Y, efectivamente, no terminó. Mencionar algunos artículos de prensa donde se habla de este proyecto de investigación:
- Diario de Sevilla del 11 de Noviembre de 2.009 (pag. 25)
- Artículo en la Dirección de Comunicación de la US.
- Cibersur.
- Universia.
- Europapress.
- Actualidad Universitaria.
- Mi pequeña gran ventana.
Como añadido un vídeo de parte de la presentación en el congreso MORE 2009:
Como dije hace casi un año:
Esto no termina aquí… nos vemos en Madrid.
Still falling
Breathless and on again
Inside today
Beside me today
A round broken in two
’til your eyes shed into dust
Like two strangers turning into dust
’til my hand shook the way I fear
I could possibly be fading
Or have something more to gain
I could feel myself growing colder
I could feel myself under your face
Under…your face
It was you
breathless and torn
I could feel my eyes turning into dust
And two strangers turning into dust
Turning into dust.
Mazzy Star – Into Dust
Mi muy querida Gertrude: Usted estará apesanumbrada al oír la extraña enfermedad que tengo desde que se fue. Mandé buscar al doctor y le dije: “Dame una medicina, porque me siento cansado”. Él me replicó: “¡Estupideces! Usted solo necesita dormir”.
“No es esa clase de agotamiento. Mi rostro trasunta cansancio”, dije. A lo que él añadió: “¡Oh!, es su nariz la que está cansada”. “No, no es la nariz. Quizá sea el pelo”, reflexioné. Entonces, el doctor mostró su desconcierto: “Ahora sí entiendo: usted estuvo peinando el piano noforte.”
“No, ¡de hecho no tengo!” dije, “y no es exactamente el pelo: se trata más de la nariz y la barbilla.” Entonces se puso más serio, y dijo: “¿Ha estado usted apoyando mucho la barbilla últimamente?”. Le dije: “No.”, el dijo, “eso me intriga mucho. ¿Usted cree que el problema estará en los labios?”, preguntó. “Por supuesto”, dije. “¿Qué es, exactamente?”"Yo creo que ha estado dando demasiados besos…”, concluyó.
“Bueno”, recordé, “le di un beso a una amiga”. “Piense”, dijo él, “¿está seguro de que solo fue uno?” Yo añadí: “Quizas hayan sido once”. Entonces, el doctor me ordenó: “No debe darle ni uno más hasta que sus labios se hayan recuperado”. “Pero ¿qué hago?, le dije, “¡Le debo ciento ochenta y dos besos más!”
El médico se emocionó tanto que las lágrimas corrían por sus mejillas, y me ordenó: “Mándeselos en una caja”. Yo tenía una que compré en Dover, pensando que podría regalarla. Así que los empaqueté con cuidado. Dígame si le llegan bien o si alguno se pierde en el camino.
-
De Lewis Carroll a Gertrude Chataway, 1876
The Life and Letters of Lewis Carroll
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Christ church, Oxford, October 28, 1876.
My dearest Gertrude,–You will be sorry, and surprised, and puzzled, to hear what a queer illness I have had ever since you went. I sent for the doctor, and said, “Give me some medicine, for I’m tired.” He said, “Nonsense and stuff! You don’t want medicine: go to bed!”
I said, “No; it isn’t the sort of tiredness that wants bed. I’m tired in the_face_.” He looked a little grave, and said, “Oh, it’s your nose that’s tired: a person often talks too much when he thinks he nose a great deal.” I said, “No; it isn’t the nose. Perhaps it’s the hair.” Then he looked rather grave, and said, “Now I understand: you’ve been playing too many hairs on the piano-forte.”
“No, indeed I haven’t!” I said, “and it isn’t exactly the hair: it’s more about the nose and chin.” Then he
looked a good deal graver, and said, “Have you been walking much on your chin lately?” I said, “No.” “Well!” he said, “it puzzles me very much. Do you think that it’s in the lips?” “Of course!” I said. “That’s exactly what it is!” Then he looked very grave indeed, and said, “I think you must have been giving too many kisses.”“Well,” I said, “I did give one kiss to a baby child, a little friend of mine.” “Think again,” he said; “are you sure it was only one?” I thought again, and said, “Perhaps it was eleven times.” Then the doctor said, “You must not give her any more till your lips are quite rested again.” “But what am I to do?” I said, “because you see, I owe her a hundred and eighty-two more.”
Then he looked so grave that the tears ran down his cheeks, and he said, “You may send them to her in a box.” Then I remembered a little box that I once bought at Dover, and thought I would some day give it
to some little girl or other. So I have packed them all in it very carefully. Tell me if they come safe, or if any are lost on the way.


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