Jesse: ¿Por qué alguien pintaría un cuadro de una puerta una y otra vez, y eso.. docenas de veces?
Jane: Pero son diferentes.
Jesse: Eh, sí, lo era.
Jane: Era el mismo tema, pero cada vez distinto. La luz era diferente. Su humor era diferente. Ella veía algo nuevo cada vez que lo pintaba.
Jesse: ¿Y no era una colgada según tú?
Jane: Bueno, entonces, ¿por qué deberíamos hacer algo más de una vez? ¿Debería fumarme sólo este cigarrillo? Quizá deberíamos follar sólo una vez si es lo mismo.
Jesse: Guau, no…
Jane: ¿Deberíamos contemplar sólo una puesta de sol? O vivir sólo un día. Porque cada vez es algo nuevo. Siempre, es una experiencia distinta.
Jesse: Vale, bien. Supongo que los cuadros de la calavera de vaca molaban, pero ¿una puerta? Lo repetiré: Una pueeeeerta.
Jane: ¿Por qué no una puerta? A veces tienes una fijación en algo, y quizá no sepas el por qué. Te abres a ti mismo y te dejas llevar, hacia donde el universo te lleve.
Jesse: Vale, entonces el universo la llevó a una puerta, y se obsesionó tanto con ella que tuvo que pintarla veinte veces hasta que quedara perfecta.
Jane: No, yo no diría eso. Nada es perfecto.
Jesse: ¿No? Bueno… Oh, sí. Algunas cosas. (Jane)
Jane: Oh, eso ha sido tan dulce, que creo que me he vomitado un poco en la boca.
Jesse: ¿No puedes admitir por una vez que tengo razón? Venga ya. Esa O’Keeffe lo intentó una y otra vez hasta que esa estúpida puerta quedara perfecta.
Jane: No. Esa puerta era su hogar, y lo amaba. Para mí, es acerca de hacer que ese sentimiento dure.
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